De la Teoría a la Práctica: Cómo Aplicar el Protocolo "Créixer en Salut 2025"(3)
- Lorena Braviz Rodriguez
- 28 feb
- 7 Min. de lectura
José Ángel Bilbao · 28 de Febrero de 2025

Antes que nada, quiero decir que estoy muy a favor de las revisiones del niños sano, en especial durante los primeros años de vida. En estos primeros años de vida, estas visitas no solo permiten evaluar el desarrollo y detectar posibles problemas de forma temprana. La maternidad y la paternidad, especialmente en los primeros meses, no son fáciles, y estas consultas representan un espacio de apoyo y orientación imprescindible. Por eso, siempre me habéis oído decir que además de pediatra, soy médico de padres.
Las Primeras Etapas: Un Momento Crítico
El protocolo reconoce que los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Durante este tiempo, las consultas del niño sano deben enfocarse en:
Empoderar a los padres:
Proporcionar información clara sobre hitos del desarrollo, alimentación, sueño y crianza positiva.
Ofrecer apoyo emocional a los padres, reconociendo las dificultades de la maternidad y paternidad temprana.
Detectar problemas tempranamente:
Priorizar cribados como el neurodesarrollo y la salud mental en niños con factores de riesgo.
Promover hábitos saludables:
Fomentar la lactancia materna, la alimentación saludable y la actividad física desde los primeros meses.
Herramientas de Cribado y Tiempos de Aplicación
A continuación, se detallan las herramientas de cribado recomendadas en el protocolo y el tiempo estimado para su aplicación en consulta:
1. Salud Mental
Herramientas: Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ), Pediatric Symptom Checklist (PSC-17).
Tiempo estimado:
5-10 minutos para que los padres completen el cuestionario antes de la consulta.
5-10 minutos para que el pediatra revise y discuta los resultados.
2. Salud Medioambiental
Herramientas: Entrevistas estructuradas o listas de verificación sobre exposición a contaminantes y hábitos familiares.
Tiempo estimado:
5-7 minutos durante la anamnesis habitual.
3. Entorno Digital
Herramientas: Family Media Plan (AAP), cuestionarios adaptados sobre uso de pantallas.
Tiempo estimado:
5-10 minutos para completarlo y 5 minutos para discutir estrategias.
4. Trastornos del Sueño
Herramientas: BEARS (Brief Infant Sleep Questionnaire), Pediatric Sleep Questionnaire (PSQ).
Tiempo estimado:
5-7 minutos para completar el cuestionario.
5 minutos para interpretación y orientación.
5. Cribado Cardiovascular (ECG a los 10 años)
El ECG a los 10 años es una prueba fundamental en el cribado cardiovascular para detectar posibles anomalías como arritmias o signos de enfermedades cardíacas.
Por otra parte, es frecuente que los entrenadores deportivos soliciten un informe de aptitud para la práctica deportiva, pero es importante recordar que:
La guía clínica de evaluación cardiovascular para la práctica deportiva recomienda realizar un reconocimiento inicial y repetirlo cada 2 años.
Está recomendación está en consonancia con los protocolos vigentes de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Subcomisión de Protección de la Salud de la Comisión de Control y Seguimiento de la Salud y el Dopaje del Consejo Superior de Deportes.
Este cribado periódico no solo asegura que los niños puedan practicar deporte de forma segura, sino que también permite detectar factores de riesgo que podrían pasar desapercibidos en consultas rutinarias.
Herramientas: Electrocardiograma realizado en consulta o derivado a enfermería.
Tiempo estimado:
10-15 minutos para la realización del ECG y su revisión.
6. Evaluación del Desarrollo
Herramientas: Cuestionarios como Ages and Stages Questionnaire (ASQ-3).
Tiempo estimado:
10-15 minutos para completarlo y revisarlo.
Tiempo Total Estimado por Consulta Completa
Realizar un cribado completo en un niño incluiría aproximadamente 60-90 minutos, dependiendo de la cantidad de herramientas aplicadas y las necesidades particulares del caso.
¿Una Buena Idea que Puede Quedarse en Quimera?
El protocolo "Créixer en Salut 2025" es un planteamiento ambicioso y bien fundamentado, aunque presenta algunas carencias en técnicas resolutivas en AP, como la ecografía pediátrica, que los médicos de familia ya aplican en los CAP. Pretende abordar los retos actuales de la salud infantil, sin embargo, su aplicabilidad en el sistema sanitario actual genera cierto escepticismo debido a:
1. Escasez de Personal
El último informe del Sistema Nacional de Salud revela un déficit alarmante de pediatras en atención primaria. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), alrededor del 30% de las plazas de pediatría en centros de salud están ocupadas por médicos no especializados en pediatría. Además, la ratio de pacientes por pediatra ha aumentado drásticamente, superando en algunos casos los 1.000 niños por profesional.
La situación en enfermería no es mejor. El Consejo General de Enfermería señala que España tiene una de las ratios más bajas de enfermeros por habitante en Europa, con apenas 6 enfermeros por cada 1.000 habitantes, comparado con una media europea de 8,5. Estas cifras son inaceptables y ponen en peligro la calidad de la atención sanitaria.
Presupuesto Insuficiente
El gasto público en sanidad sigue estando vergonzosamente por debajo de la media europea. En los últimos tres años, el porcentaje del PIB destinado a sanidad en España ha oscilado entre el 6,5% y el 7%, muy lejos de países como Alemania o Francia, que superan el 9%. Esta falta de inversión no solo limita la contratación de personal, sino que también impide la adquisición de tecnología y formación necesarias para implementar nuevos protocolos.
Aumento de Actividades Preventivas
La prevención es crucial para mejorar la salud infantil a largo plazo, pero la introducción de nuevas actividades preventivas, como cribados de salud mental, trastornos del sueño o evaluaciones del entorno digital, impone una carga adicional a un sistema ya sobresaturado. Sin una adecuada distribución de tareas y recursos, estas medidas corren un alto riesgo de ser meramente simbólicas y no tener un impacto real.
Reparto de Actividades entre Profesionales
Para que el protocolo sea mínimamente viable, es imprescindible definir de manera clara el reparto de actividades entre pediatras y enfermería. Esto incluiría:
Enfermería:
Realización de cribados estandarizados (salud mental, sueño, desarrollo).
Apoyo en la educación a las familias sobre hábitos saludables.
Formación adecuada.
Pediatras:
Evaluación diagnóstica y seguimiento de casos complejos.
Coordinación con otros especialistas cuando sea necesario.
Sin una delimitación clara, existe el riesgo de duplicidades o lagunas en la atención, lo que sin duda afectará negativamente la calidad del servicio.
Sobrecarga Administrativa
Lejos de reducir la burocracia, la implementación de nuevos protocolos suele venir acompañada de un aumento en la carga administrativa. Esto reduce el tiempo efectivo de atención a los pacientes y genera una frustración creciente entre los profesionales sanitarios.
Priorizando y Seleccionando Casos
No todos los niños necesitan la aplicación de todos los cribados propuestos por el protocolo. Para optimizar los recursos disponibles y asegurar que el sistema sea sostenible, es fundamental:
Identificar casos de mayor riesgo:
Antecedentes familiares de enfermedades crónicas.
Niños prematuros o con complicaciones neonatales.
Contextos sociales desfavorables o situaciones de vulnerabilidad.
Delegar funciones:
La enfermería tiene un papel crucial en la realización de cribados como la evaluación del sueño, el desarrollo y la salud digital.
Un trabajo conjunto entre pediatras y enfermeros permite distribuir las tareas y garantizar una atención integral.
Simplificar procesos:
Digitalizar cuestionarios y cribados para que las familias puedan completarlos antes de la consulta.
Utilizar herramientas electrónicas que automaticen parte del análisis de datos y reduzcan la carga burocrática.
Plataformas digitales de cribado
Implementar plataformas digitales puede optimizar la aplicación de cribados pediátricos, mejorando la eficiencia en consultas sobrecargadas. A continuación, se presentan algunas herramientas recomendadas:
Aplicación "Sigamos el Desarrollo" del CDC: Esta app permite a los padres monitorear los hitos del desarrollo de sus hijos, proporcionando listas de verificación ilustradas y consejos para fomentar el desarrollo. Los profesionales de la salud pueden utilizar la información recopilada para evaluar el progreso del niño y detectar posibles retrasos.
Sense To Know: Desarrollada por la Universidad de Duke, esta herramienta digital de cribado utiliza aprendizaje automático para analizar comportamientos y determinar la probabilidad de que un niño presente trastorno del espectro autista (TEA). Aunque aún en investigación, muestra potencial para acelerar diagnósticos tempranos.
POCTEAI: Desarrollada por Adansi, esta herramienta de inteligencia artificial permite la detección temprana del Trastorno del Espectro Autista (TEA) a partir de los nueve meses de edad, analizando el comportamiento ocular y la respuesta a estímulos en bebés.
SCAN (Herramienta de Cribado Nutricional): Es un método simple y validado para identificar la necesidad de una intervención nutricional en pacientes pediátricos, especialmente en aquellos en tratamiento oncológico. Consta de seis preguntas sencillas que pueden ser completadas por profesionales sanitarios.
La integración de estas plataformas en la práctica clínica puede agilizar la recopilación y análisis de datos, permitiendo una detección más temprana de posibles problemas de salud y facilitando intervenciones oportunas.
Reflexión Final
Aunque el "Créixer en Salut 2025" presenta un planteamiento que responde a las necesidades actuales de la salud infantil, su aplicabilidad práctica está rodeada de serias dudas. Es innegable que se requieren cambios estructurales profundos en el sistema sanitario para que estas medidas no se conviertan en una mera quimera.
Primero, la inversión adecuada es esencial. Sin un aumento significativo en el presupuesto destinado a la sanidad, es ilusorio pensar que se podrán implementar cambios de tal magnitud. El sistema sanitario actual ya está sobrecargado y al límite de sus capacidades, y añadir más responsabilidades sin los recursos adecuados no solo es imprudente, sino también irresponsable.
En segundo lugar, es imprescindible aumentar la contratación de profesionales. El déficit de pediatras y enfermeros es un obstáculo grave. Sin una plantilla adecuada y bien formada, cualquier intento de mejora se quedará en papel mojado. Las autoridades sanitarias deben priorizar la contratación y formación de personal especializado para poder llevar a cabo estas ambiciosas metas.
Además, la clara delimitación de responsabilidades entre los distintos profesionales es crucial. Sin una definición precisa de las tareas de cada grupo, el riesgo de duplicidades y lagunas en la atención es enorme. Este problema no solo afectaría la eficiencia del sistema, sino que también podría comprometer la calidad de la atención proporcionada a los niños.
En resumen, aunque el "Créixer en Salut 2025" tiene un planteamiento adecuado y bien intencionado, su efectividad está en entredicho. Las autoridades sanitarias deben garantizar no solo la creación de estos protocolos, sino también los recursos necesarios para su implementación. Solo de esta manera, podremos transformar estas buenas ideas en una realidad tangible que verdaderamente beneficie a los niños y sus familias.
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